Dejate lle-Bar

Dejarse de llevar x una decisión, x un bus, Ilha Grande, Rio de Janeiro y un velero.


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Pico do Papagaio…mejor en grupo

Dificultad: Alta
Cantidad de horas: 6 hrs, 3 de ida y 3 de vuelta.
Que llevar: Agua, frutas, galletitas (un pequeño y liviano picnic) calzado cómodo y apropiado para trekking en lo posible. Ropa liviana porque hace calor. Papel higiénico, nunca se sabe donde aparece la urgencia. Protector solar.
Horario: temprano tipo 8 AM es lo mejor.
Que nos espera allá arriba: una hermosa vista panorámica de toda la isla.
Mejor ir acompañado, salvo si estás pasando un momento muy introspectivo y querés subir solo para ir meditando.

Todo listo, vamos!

Vamos al Pico de Papagaio....sin dudarlo.

Vamos al Pico de Papagaio….sin dudarlo.

Pico. Foto en prestamo de Portal Ilhagrande.org

Pico. Foto en prestamo de Portal Ilhagrande.org

 

Vivir en la isla se transformó en un cuestionarme todas los días ¿que recorrido puedo hacer hoy? La decisión ya estaba tomada y nos fuimos.
Para el Pico do papagaio se precisa tener todo el día disponible. Es una caminata dura, donde se sube los 982 m de altura que tiene el Pico, ya que es  el 2do pico más alto de la isla. El regalo que obtenemos de semejante travesía es poder apreciar la hermosa y panorámica vista.

Tenía 2 días libres, había coordinado bajo palabra con un turista polaco que había conocido en la caminata de la Cachoeira da feticeira que iríamos al Pico. Pero lo dejé plantado y se fue solo. Esa misma tarde hablé con mis amigas suizas y su plan para el día siguiente era ir al Pico, así nos levantamos temprano, compramos agua, frutas, galletitas y nos fuimos. Tres mujeres decididas a hacer tremenda trilha.

Todas embadurnadas de protector solar, bajo el sol intenso de la mañana, arrancamos por el mismo camino que se va para Dois Rios, hasta que aparece un cartel que nos invita a entrar al mato, para comenzar a subir al Pico de Papagaio. Gente de la isla que ya la había hecho, nos informó que hay carteles mientras uno va avanzando, eso es bueno porque estaríamos 2 a 3 horas dentro del mato o floresta…siguiendo un camino marcado por el hombre, y algo nos tendría que marcar que íbamos bien.
Recuerdo que para llegar al primer cartelito, subimos como 45 minutos, digo subimos porque toda la caminata era en subida, entre árboles y piedras, así que al llegar al primer cartelito…era un logro. Todas sudadas y agotadas, esa era la muestra que tanto las suizas y yo habíamos elegido Ilha Grande para sentir la vibra de estar vivo…y en esto…lo estábamos sintiendo claramente, en nuestros músculos.

Esto recién comienza.

Esto recién comienza.

Así la subida, entre paradas para comer, hacer pis, tomar fotografías a la raices de los arboles, telarañas gigantes, hojas extrañas, y mirar a nuestro alrededor y pedir al Deus brasilero que por favor no nos hayamos perdido…seguimos. No nos encontramos a casi nadie en el camino, salvo al final, un grupo de chicos comenzaron a volver.
Una frase muy clara sobre el camino al Pico de mi amiga Leonor fue: El Pico do Papagaio es la muerte y la vida a la vez.
Creo que era la mejor forma de definirla, era muy agotadora la caminata y parecía que no se llegaba nunca, pero luego de más de 2 horas andando, comenzamos a ver la roca, que formaba el pico y esa era la pauta. La roca gris…la salvación.
Finalmente, encontramos el sendero y una soga que nos guiaba a la cima Pico, y donde sería nuestro punto de descanso y felicidad.
Llegamos y la felicidad era plena. Me dieron ganas de decir la famosa frase de Hector Alterio: La puta que vale la pena estar vivo.

Las imágenes lo dicen todo.
Llegamos, descansamos, tomamos fotos, hicimos un picnic, charlamos lo justo y necesario. Hicimos una siestita de una hora bajo los árboles, todo en silencio, con ese silencio y la música del viento en nuestras mejillas. La amistad, el cielo, el viento y el sol fueron mis 4 elementos que me conectaron con mi ser interior y con la alegría de vivir. Puede parecer cursi, pero eso me pasa a menudo cuando un lugar nuevo me sorprende, emociones y pensamientos nuevos abruman minha cabeza. Después de descansar un rato…hicimos un abrazo amistoso de tres! Donde agradecimos la posibilidad de estar ahí, y que la vida nos haya juntado para hacer esta travesía juntas, donde la buena compañía y la complicidad son una moneda muy valorada y difícil de conseguir.

 

 

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Un carnaval sensorial, en aquella isla calurosa

  Aquí llega el Carnaval…
– Sí… musical y tropical. Carnaval sensorial, abismal, anormal, mmm atemporal.
– ¿Patrialcal, matrialcal?
– Que importa eso!!? Carnaval sentimental, del arrabal, y del cañaveral, anticolonial, y anticlerical…sí…anticlerical.
– Antifeudal, sí…en sus orígenes.
– Inmoral, genital, internacional, sexual y…con efecto medicinal…

 

carnaval1

Lo que recuerdo de aquel primer carnaval en Brasil, es mi sensación de orgullo. Me decía a mí misma “Me animé y acá estoy…en medio de este caos…vivita y coleando, que genia que soy”. En medio de gente desconocida y feliz, muerta de calor, yo sin entender mucho aquella energía de gente disfrazada por donde mire. Viviendo esa fiesta popular llamada Carnaval, de cuatro días locos.
A las once de la noche ya estaba libre. En la posada, la hija del dueño, Lili de 5 años llevaba una pollerita de odalisca y una pequeña corona. Tres días antes de carnaval había ingresado un recepcionista nuevo, al cual yo tenía que entrenar, y la verdad a demás de ser muy simpático…estaba un poco loco. Era carioca, tenía mi edad y era guía de turismo. Se burlaba de mi portugués, y cuando yo quería introducir algún modismo brasilero en mi vocabulario él me decía “por favor…fala o básico”. Todo el staff lo único que esperaba era las gloriosas 23 horas para salir corriendo a disfrutar de la primer noche de carnaval. No entiendo como, yo no había terminado de ordenar todo, y no quería al día siguiente reproches del dueño, así que me tomé mi tiempo para cerrar los números a cuesta de la mala cara de todos, hasta que vino mi compañero nuevo de recepción y a golpe de mesa me dice:
– Bárbara! É carnaval, esquece tudo, vamos para fora! Lá na rua até o dono já ta dançando, e você aqui demorando, bora argentina!
En 3 minutos ya estaba en el muelle, charloteando con un chico muy hermoso que había conocido hacía unos días, también guía de turismo y hacia muchos años que conocía la isla, carioca de 33 años, siempre iba de vacaciones desde niño, hasta que decidió trabajar allí. Alternaba su vida laboral, los veranos en la isla y durante el año en Rio de Janeiro. Lamentablemente me estaba informando que se iba a pasar carnaval en Rio, junto a su familia, descansar un poco y volvía después de carnaval. Así que sí, la conversa seguiría después de carnaval.

Por 4 días locos que vamos a vivir

Creo que de este carnaval aprendí que hay que cuidarse mucho de Don carnal, Don carnal nos traiciona y nos invita a su fiesta llena de alegría y diversión…donde no hay reflexión y ni mucho menos la idea de planificación a largo plazo, sólo está el momento, efímero, esa idea de ¿porque no ahora?. Y si la idea es que algo quede para después…aunque sea una conversación con un galán tropical (padre de mis hijos si hubiese prosperado) tal vez ya sea tarde, porque pasó el carnaval que dejó su estela colorida y aromática, mezclada con humareda de confusión. Quatre, four o cuatro días donde quien sabe uno como va a terminar…y que va a pasar.
Siempre recuerdo la imagen de un marinero que para mí, tenía cara y la pinta de mujeriego, y bueno…en carnaval lo comprobé…4 días, 4 chicas distintas, por ahí paseando por el pueblo.
Despidiendo a mi amigo galán que volvería en 4 días di la bienvenida, sin disfraz al carnaval junto a una batucada y un escenario a puro samba y forró exclusivamente para el evento. La isla estaba llena, no se podía ir a ninguna playa para estar tranquilo…porque era imposible. Lleno de gente…mires donde mires, sea la hora que sea.
El segundo día me animé a usar unos lentes locos, no tenía el coraje para andar disfrazada.

¿Cual es tu fantasía de Carvanal?

Esa era la pregunta que todos se hacían mutuamente. Y, si tengo que responder eso… ¿no será un poco privada la respuesta?
Fantasía para mí es eso que no puedo hacer en la realidad, pero sí en el plano de la imaginación. Pero en Brasil la palabra fantasía significa simplemente “disfraz”.
Sí todo el mundo anda haciendo realidad su fantasía en Carnaval a plena luz del día… imaginense lo que era eso, un lindo desfile, de hombres fantaseando que eran mujeres, con pelucas de colores, mucamas, mujeres fantaseando que eran tigresas, niñas siendo odaliscas, algunos ogros, sombreros raros, ropas de colores, médicos cirujanos listos para operar y no faltaban los improvisados con algún par de orejas gigantes.

Amor de Carnaval
Entre fantasías, cámaras de fotos y alboroto conocí a mi amor de carnaval, Martín, un platense vibraba alegría al que le pedí inocentemente que me saque una foto con los cirujanos estos que andaban queriendo operar gente en pleno carnaval y ahí fue el momento en que pintó charla y charla sin parar…parecía que hacía 3 años no charlaba con un argentino, me contó que era chef y baterista y estaba de vacaciones con sus 7 amigos, se quedarían una semana en la isla y luego irían a Rio de Janeiro. El tema es que me sentí un toque rara de tanta energía de golpe y al rato…corté la charla con la excusa, me voy un rato con mis amigos y me esfumé. Al día siguiente, estuve dando vueltas, bailoteando, charlando con todos mis conocidos de la isla y ya cuando me iba a dormir ahí apareció risueño el platense con su gorrita bohemia y musculosa verde, listo para comenzar su segunda noche de carnaval y yo ya cerrando mi día. Y sí…que mejor excusa para quedarme un rato más…escuchando su reproche de que la noche anterior huí como la cenicienta…así fue la tercera y cuarta noche carnavalesca y esa semana bella, en la que me esperaba en el muelle después de mi trabajo. Los amores de carnaval son así, breves, intensos, divertidos, amigables, amores que uno no quisiera soltar pero sabemos que hay que dejarlos ir, así es el carnaval, efímero, sensorial, anormal, sentimental.
Y claro…en el medio de este amorío, volvió aquel muchacho que había conocido en la isla, aquel guía de turismo hermoso. Con quién no tuve más que malos entendidos, al mandarle un mensaje equivocado, que era para otro chico (mi defensa es que en carnaval a todos se nos cruzan los cables), al tiempo dejó de saludarme, al tiempo nos amigamos de nuevo, al tiempo creo que se puso de novio, al tiempo mi estadía en la isla se terminó.
Y como dice muy sabiamente Jair Rodrigues en su samba “Amor de Carnaval”
Amor de carnaval desaparece na fumaça
Saudade é coisa que dá e passa.


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Dois Rios: arenas claras, pueblo fantasma y ex presidio

Un poco de historia para saber donde estamos…y hay de interesante allí.

Otra lugar (playa y pueblo)  interesantes y con historia de Ilha Grande, es Dois Rios. Su nombre se debe a justamente dos riachos que desembocan de la playa, que poseen aguas transparentes que invitan a sumergirse y bucear un poco.  Con una extensión de 1 km de arena amarilla, es genial  para practicar surf y pesca, gracias a  su salida a mar abierto.   Lo mío no es el surf ni la pesca, pero si me animé a nadar. Dois Rios es conocido por ser sede del ex presidio Candido Mendes. La existencia de este,  fue uno de los motivos de la actual preservación de la isla, ya que su actividad turística fue prohibida hasta 1993, cuando fue desactivado.  La isla era sólo sede del presidio y de lugar de paso para algunos aventureros y pescadores que querían ir a explorarla.

Pueblo fantasma

Esa es la impresión que me dió al caminar por sus calles. Hay casas de material, construidas hace tiempo. Muchas de ellas están abandonadas, y otras están habitadas pero en mal estado. Obvio que al comienzo si uno no sabe bien que pasaba hace tiempo allí, es un poco extraño. La verdad es que allí había un barrio militar. Digo militar porque antiguamente los únicos habitantes del pueblo eran los trabajadores del ex presidio (guardacarceles, vigilantes, policías). Es un barrio especialmente construido por el Estado para los trabajadores y sus familias.

Dois Rios, Ilha Grande

¿Que pasó con este presidio?

El presidio fue construido en 1884 e instalado oficialmente en 1903 y en principio llegaban para presos comunes.  Se llamó Colonia Correccional Dois Rios, y luego de varias transformaciones pasó a llamarse Colonia Penal de Dois Rios, después de hacerlo más seguro. Hubo otro cambio de nombre, Instituto Penal Candido Mendes, y fue allí donde  se retuvieron a presos políticos y presos comunes y donde da lugar al nacimiento del Comando Vermelho en 1979. Este comando surge de la convivencia de estos, en su mayoría integrantes de Falange Vermelha (agrupación que se ocupaba de asaltos en la ciudad de Rio de Janeiro, redes de prostitución, narcotráfico hasta el tráfico de órganos). Este nuevo grupo criminal comienza a fortalecerse internamente y pronto conseguir mayor poder y visibilidad, iniciando una nueva etapa en la violencia urbana.  Seis años después, se organizó la fuga más espectacular de Ilha Grande, José Carlos Encina, lider del Comando Vermelho huyó del presidio en helicóptero.

Hoy

El pueblo está bajo la administración de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, específicamente por el Centro de Estudios Ambientales. Hay aproximadamente 150 habitantes de los cuales varios son empleados de la Universidad, viviendo en las casas que antiguamente pertenecían a los trabajadores del presidio. Con la desactivación de la cárcel,  Ilha Grande se tornó un importante centro turístico, ya que se encuentra próximo a dos importantes centros urbanos, Rio de Janeiro y Sao Paulo. Así la actividad turística se torno la base de la economía local. El lado negativo de esto es el peligro de conservación de la naturaleza.

Alguien que supo retratar el espíritu del presidio, fue el fotógrafo  paulista André Cypriano que vive en la isla, y que tuve la suerte de conocer y trabajar con él. Cuando él era adolescente recorría la isla con sus amigos, y luego de muchos años y tras conseguir un permiso del Estado de Rio de Janeiro fue el primer fotógrafo en ingresar al presidio para mostrar, la prisión, dentro de un paraíso. Luego de la desactivación del penal, fue publicado su libro O caldeirão do diabo. Aquí abajo dejo un enlace sobre este fotógrafo.

http://http://jornalggn.com.br/blog/alfeu/a-fotografia-de-andre-cypriano

Dois Rios

Como llegar:

Desde Vila do Abraao, mirando el mapa de trilhas, sendero T4, es una caminata de 2 horas aproximadamente y se realiza por un camino donde pasan vehículos, es una calle de tierra que une el lado Norte de Isla con el lado sur. Todavía hay un vehiculo policial que traslada a los habitantes de Vila Dois Rios a Vila do Abraao, pero es solo para habitantes del pueblo y trabajadores de la universidad, no para turistas cansados de caminar.

Por medio del paseo en barco o lancha llamado Super Sur, que parte de Vila do Abraao.

Que llevar:

Buen ánimo y espíritu historiador y aventurero. Buen calzado, ropa cómoda, protector solar, agua, frutas, sándwiches y cámara de fotos. En el pueblo hay algunas familias que venden comida al paso y bebida, pero no hay restoranes ni bares.

Que no llevar:

Ni mucho equipaje ni desgano,  digo esto porque ya que para poder apreciar la maravilla del recorrido(ida y vuelta) hay que estar dispuesto a cansarse, transpirar, descansar un poco, y animarse a seguir ya que si uno no avanza, no vendrá ni un taxi ni colectivo a buscarnos, es a pie o en bici o nada. Así que mucha suerte muchachos y muchachas…a calzarse las zapas…y a caminar. Después me cuentan.

Bárbara

Fuentes consultadas:

http://coloniadoisrios-ilhagrande.blogspot.com.ar/


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Lopes Mendes… la más linda.

Lopes Mendes es una de las playas más famosas y bellas de Ilha Grande, una de las maravillas de Rio de Janeiro.

Lopes Mendes

Considero que es el principal atractivo si alguien visita la isla por 2 o 3 días. No hay que dejar de ir. Localizada en la costa oceánica, de frente al sur y con 3 Km. de playa de arena fina y blanca. Es una playa desierta, no tiene mucha profundidad y sus aguas son transparentes. Es ideal para surfear, ya que el mar está casi siempre agitado. Lo más interesante es que tiene sombra natural, por los árboles que están en la playa, con lo cual no hay que llevar sombrilla.  No hay comercios, ni casas, y no se puede acampar, solo se puede ir a pasar el día. Si uno quisiera hospedarse cerca, hay que ir a  Palmas, Pouso o Praia dos Mangues. Siempre hay  vendedores ambulantes de sándwiches o bebidas y para los que quisieran experimentar con el surf, se pueden alquilar tablas.

Como llegar: en barco, a  pié o en bicicleta.

Tiempo estimado en barco: 40 minutos más una caminata de 30 minutos.

Tiempo estimado a pié: 1:40 hrs.

Qué llevar: Buen calzado para caminar. No hojotas ni calzado de suela plana. Agua, frutas y sándwiches para hacer picnic. Protector solar y sombrero. Cámara de fotos.

Para llegar a Lopes Mendes, hay que pasar por Praia Palmas.

Llegar en barco:

                       Se compra el pasaje en alguna agencia o vendedor cerca del muelle de Vila Abraao. Se puede comprar ida y vuelta. El barco hace un recorrido muy lindo aproximadamente de 40 minutos hasta llegar a Praia Pouso. A partir de ahí se toma un sendero que está marcado por una baranda hecha de madera que va guiando hasta llegar a Lopes Mendes. La caminata dura 30 minutos.

Llegar a pié:

                         Saliendo de Vila do Abraao, se toma un sendero marcado (T10), como yendo para  Praia Julia. Ahí mismo hay un cartelito con una flecha que dice Lopes Mendes. La caminata hasta Palmas y Praia Dos Mangues, en un ritmo tranquilo puede durar 1 hora o un poco más. Luego pasando estas dos playas se llega a Praia Pouso donde está el sendero que conduce a Lopes Mendes.

Comentarios:

                         Siempre es mejor llevar un buen calzado de trekking. Si eso no es posible, el calzado que se tenga está bien. No es recomendable llevar hojotas porque se rompen en 5 minutos por cualquier resbalón. Los nativos y los que viven en la isla, ya están acostumbrados a hacer las trilhas descalzos. Yo al mes de vivir ahí, y de que se me rompan varias hojotas y de no andar siempre con las zapatillas encima, me acostumbré a hacer algunas caminatas descalza, no todas pero sí varias.

Lo más lindo:

                        Es sentirse parte de la naturaleza, se camina dentro de la selva, por “la mata”, entre las raíces de los árboles, entre la vegetación. El sendero está marcado por el paso del hombre. Antes de llegar a Palmas se llega a un mirador donde se puede ver de lejos y alto Vila do Abraao, el mar, el muelle. Siempre vamos a encontrar otras personas haciendo la caminata, yendo o volviendo. Nativos o turistas. Si vas solo es un buen momento terapéutico para dejar atrás las preocupaciones y concentrarse en el camino. Talvez aparece alguien que también camina solo y van juntos charlando. Si vas con gente, más divertido aún.

Bárbara.

Caminantes y música en el atardecer de Lopes Mendes

Praia Palmas, camino a Lopes Mendes


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Fiesta sí… fiado no.

Show en el centro de Vila do Abraao

Show en el centro de Vila do Abraao

Así fue, Navidad y año nuevo en Ilha Grande, se festeja en la calle. Está bien comer algo un rato con la familia, pero no extenderse mucho, porque lo mejor, está afuera. Música en la calle, ya sea músicos improvisados o músicos organizados especialmente para el evento. El encuentro con los vecinos, amigos o turistas, eso es lo importante. Obviamente compartir una cerveza bien fría, una o varias caipis. El ruido, el bullicio, todo el mundo hablando, bailando, brindando, tampoco percibí que importaba la forma de vestirse. Si alguno quiere vestirse para la ocasión, bien, pero si no, también. Como en mi caso, el 24 de Diciembre fui a la playa, luego directo a trabajar, cenamos todos juntos en la posada y luego a la casa de Silmara, a seguir comiendo. Así que mi atuendo navideño, era un short, chinelas, bikini, y un pañuelo en la cabeza. Quise ir al hostel a ducharme…pero era perder tiempo, ya fue.

El centro de Vila do Abraao es frente a la iglesia donde hay varios bares enfrentados, y uno sobre todo vende la latita de cerveza más barata, así que ese es el punto donde la mayor cantidad de gente se concentra, la sed es mucha, la fila es larga pero sobra la alegría, así que no importa esperar, charlo con la gente y les cuento que soy argentina, vine a trabajar durante el verano y que quiero conocer el idioma un poco de la cultura brasilera. La frase que más escuché en esa fila fue… “Seja bem-vinda”.

No se fía en este bar.

No se fía en este bar.

Hay una fila que también es larga, la de baño de mujeres como siempre. Pero en este caso, es mucho más larga que en cualquier lugar. Hace mucho mucho calor, se toma mucho mucho liquido, y los baños de los bares no dan abasto, entre la fila para comprar algo para tomar y la del baño, ya se arma un caos tremendo, de gente, charlas con desconocidos y amigos del momento. Me siento feliz por estar en esta fiesta, al aire libre, en la calle, sin pagar ninguna entrada vip (que de por cierto no es mi estilo pagar una entrada para llegar a una gran fiesta).

¿Para que una entrada exclusiva o vip? Si las mejores cosas, pasan en lo cotidiano, en un encuentro casual, sin prever y sin controlar nada. Eso ya lo vengo aprendiendo en la vida…pero sobre todo…en este viaje.

Barbi.


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Regalo de Navidad!! La casita

Casita.

Casita.

Isla Grande es una reserva biológica donde lo principal es la conservación y cuidado del medio ambiente (voy a ampliar sobre este aspecto luego). Los locales y el municipio tienen clara conciencia de ello, con lo cual se busca constantemente que la invasión de turistas no traiga contaminación. A su vez, también, por lo que investigué y pregunté mientras buscaba vivienda, es que por ser una reserva ambiental, hay límites para la construcción, al margen de que sea muy costoso construir en la isla, también hay regulaciones, y claro, esto hace que no sea fácil…o diría casi imposible conseguir un lugarcito donde vivir por varios meses. También, la persona que puede alquilar su casa, claramente la alquila al turista.

Igual, pese a todo, parece que Papá Noel, o Santa, o el gordito ese que se hace el simpático y que debería llegar regalos de verdad, me tiró una soga, a un día de decidir irme de Isla Grande.

Pasaron 10 días y yo no conseguía casa. Y no pensaba quedarme hasta año nuevo en la isla, pagando todo a precio turista. Hablé en la posada y dije que si para el 23 no conseguía nada, me iba a pasar las fiestas con una amiga en Sao Paulo y luego, reorientaría mi viaje. Ahí cayó el regalito. Entró una nueva compañera a trabajar, ella era brasilera, creo que de Porto Alegre y ya había alquilado por medio de un contrato una casita, y me ofreció quedarme un tiempo hasta que consiga lugar. La casita era pequeña y de madera. Tenia espacio, eso era lo imporante. Me aclaró que sería temporal, que tenía que hablar con la dueña pero que por un tiempo no había problema, y que en año nuevo venían unas amigas, si no tenía problema en compartir, le dije que sin problema. Así el 25 de Diciembre me mudé.

En la posada hicimos una cena, entre los huéspedes y los funcionarios y luego después de las 11 PM nos fuimos a festejar al pueblo. A partir de ahí, mi amiga de cabecera y compañera de trabajo fue Silmara, la cocinera. Ella me invitó a pasar un rato a su casa y a compartir su mesa con ella y sus hijos adolescentes. Fue la navidad más atípica  y acogedora de mi vida. Con Sil, con Bárbara y Miguel, de 17 y 15 años, más tarde llegó su otra hija Bruna, que ya vivía con su novio, en otra casita. Ahí, todos juntos entre risas y comentarios, aprendiendo frases locales y escuchando en una vieja radio, una emisora de Angra Dos Reis, una canción que quedó en mi memoria como muchas otras, esta se llamaba Chora vagabundo, interpretada por el  grupo Revelaçao e Pique Novo. Así que cuando llegaba el estribillo, con caipirinha en mano, allí estábamos Sil, Bárbara, Bruna y yo…al ritmo de palmas entonando “chora vagabundo”.

Aquí va el tema, me encanta.

Así que ya el 25, tenía casita compartida. Mi compañera de trabajo y sus amigas de la universidad, pasamos varios días de charlas y compartir historias de universidad, viajes, años nuevos y amores pasados, cerveza y compañía agradable, esperando en breve el año nuevo brasilero, todos lejos de casa pero felices de estar ahí, entre bolsas de dormir, carpas sin desarmar, colchones, banquitos de madera, una cocinita con lo básico, pero que no falte la buena vibra. Ellas, 3 oceanógrafas, una experimentando la vida de la isla, otra a punto de ingresar a la marina brasilera, y la otra trabajando en Manaus, Amazonas, en el área de conservación de una parque nacional. También vinieron, la mamá de una de ellas y un amigo.

Navidad, días de lluvia y la charla en portugués, fueron mis atractivos turísticos de esa agradable semana.

Charlando en la casita, en un día de lluvia.

Charlando en la casita, en un día de lluvia.


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Sin casa… camino al cementerio

Iglesia de San Sebastian, Vila do Abraao, Ilha Grande

Iglesia de San Sebastian, Vila do Abraao, Ilha Grande

Sí…mi diagrama mental decía: llego a la isla me quedo 5 días en un hostel mientras busco un lugar donde vivir, alguna casa compartida, algún cuarto, que no me salga tan caro y listo, el que busca encuentra.

            Ok, así fue, ya estaba por el quinto día y no conseguía un lugar decente para vivir. Con trabajo y emocionadísima con el paraíso terrenal donde me estaba viviendo, yo no encontraba un rinconcito para estacionar mi humilde humanidad. El problema es que me fui enojando un poco día tras día. No podía ser que no encuentre casa.

             Y lo que más bronca me daba es que me ofrecían un cuarto que valía casi lo mismo que mi salario, con techo de chapa, horrible y sucio que me imagino que si llovía afuera también llovía adentro, y con una expresión como si  me estuvieran ofreciendo una suite con hidromasaje. Así…pasaban los días y esta situación se repetía una y otra vez. Ni hablar de los viejos babosos que me invitaron a compartir su casa… fica aquí… aquí tem vaga (quedate aquí hay un lugar). Toda esta situación me empezó digamos que a enfurecer de a poquito  y la frutilla de la torta fue que me recomendaran  a Dorinha. Fui a conocerla, la casa de ella quedaba al final de la Rua do Cemiterio, Calle del Cementerio, y sí…digamos que siguiendo ese camino y aceptando la propuesta de Dorinha,  yo misma me estaba…cavando mi propia fosa.

La propuesta de Dorinha (una mujer de 32 años, bajita, tez blanca y rulos castaños) era compartir su pequeño departamento donde tenía una cama cucheta. La verdad es que no tenía muchas opciones, todo estaba a precio turista, y  por el momento yo estaba pagando mi hospedaje a ese precio. Ya era 17 de Diciembre, se venia Navidad y Año Nuevo y en la isla (como en todo Brasil, los precios de los hospedajes se triplicaban) y yo tenía que conseguir algún lugar a precio morador. Ya había averiguado en campings, aunque no me había llevado carpa, y también aumentaban sus precios, y no me dejaban acampar más de 15 días. Digamos que estaba “la horno” y  pero acepté  probar.

La rua de Cemiterio era subida gran subida. Caminar esa calle con el calor de diciembre y sin mochila ya era un esfuerzo y un buen ejercicio para tonificar glúteos, piernas y perder toxinas. Ahí entendí el porque de las piernas fuertes de los isleños e isleñas, sin importar la edad. Las mujeres contamos con esa suerte de que algún caballero se ofrece a ayudarnos en caso de necesitarlo, y más si hay que hacer fuerza. Así que acepté la ayuda de Rafa, el barman del hostel donde estaba parando, y él subió aquella Calle del Cementerio con mi mochila a cuestas. Grande Rafa!!

 Después del saludo simpático de Dorinha…sus palabras fueron:

 “Tengo que contarte algo…más tarde va a venir mi exmarido a visitarme, él llega de Francia y quiere saludarme, vos tenés que decir que somos amigas, no que me alquilas a mí. Si él pregunta…vos sos mi amiga”.

 Bue…¿que me iba a pasar si le decía eso a un tipo que ni conocía? nada. Total…era su ex marido.

Al rato cuando llego a la casa, conozco al señor, era un capoherista, musculoso, fortachón, tenía pinta de expresidiario y su rostro no expresaba ni un gramo de simpatía cuando me vio llegar. Este hombre de unos treinta y cinco años estaba con todas sus valijas y un perfume francés de regalo, ahí en la casa de Dorinha…donde yo también…iba a vivir a partir de ese día. Me presenté con mi nombre, a lo que Dorinha acotó con su sonrisita falsa… “ela é miha amiga argentina e vai ficar aquí um tempo”.

Y el señor musculoso, sudoroso y cero simpático respondió:

 Amiga, eu nao te conhecía, jamais te ví.

 Ahí…entendí casi todo. Digo casi todo…porque esa noche me quedé a dormir en  aquel departamentito compartido, y bastante disputado parecía.

 El marido francés se fue a visitar a su familia y parece que antes de  irse tuvieron un pelea y ahí comenzó a ser ex marido. Y ella quería buscar una excusa para que este hombre no viva más en ese departamento, y ahí estaba yo, la ingenua recién llegada, dispuesta a vivir una aventura, a conocer al pueblo brasilero, su cultura y aprender su idioma. Y claro… yo había pisado el palito de esta piba.

Esa noche, no tengo idea donde durmió el francés, yo dormí ahí y a la mañana siguiente, sin despedirme…y obviamente sin haber pagado nada…ni de anticipo, me rajé a un hostel unos días más. De semejante disgusto, me agarré la descompostura de mi vida, justo tenía 2 días libres  en mi trabajo, y me los pasé tirada en la cama, tomando agua y comiendo arroz, pensando en que coño iba a ser para encontrar un lugar en la isla. Eso sí, tenía trabajo…pero no casa.

Ya me había recorrido toda la Vila do Abraao y no conseguía nada nada nada.