Dejate lle-Bar

Dejarse de llevar x una decisión, x un bus, Ilha Grande, Rio de Janeiro y un velero.


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Pico do Papagaio…mejor en grupo

Dificultad: Alta
Cantidad de horas: 6 hrs, 3 de ida y 3 de vuelta.
Que llevar: Agua, frutas, galletitas (un pequeño y liviano picnic) calzado cómodo y apropiado para trekking en lo posible. Ropa liviana porque hace calor. Papel higiénico, nunca se sabe donde aparece la urgencia. Protector solar.
Horario: temprano tipo 8 AM es lo mejor.
Que nos espera allá arriba: una hermosa vista panorámica de toda la isla.
Mejor ir acompañado, salvo si estás pasando un momento muy introspectivo y querés subir solo para ir meditando.

Todo listo, vamos!

Vamos al Pico de Papagaio....sin dudarlo.

Vamos al Pico de Papagaio….sin dudarlo.

Pico. Foto en prestamo de Portal Ilhagrande.org

Pico. Foto en prestamo de Portal Ilhagrande.org

 

Vivir en la isla se transformó en un cuestionarme todas los días ¿que recorrido puedo hacer hoy? La decisión ya estaba tomada y nos fuimos.
Para el Pico do papagaio se precisa tener todo el día disponible. Es una caminata dura, donde se sube los 982 m de altura que tiene el Pico, ya que es  el 2do pico más alto de la isla. El regalo que obtenemos de semejante travesía es poder apreciar la hermosa y panorámica vista.

Tenía 2 días libres, había coordinado bajo palabra con un turista polaco que había conocido en la caminata de la Cachoeira da feticeira que iríamos al Pico. Pero lo dejé plantado y se fue solo. Esa misma tarde hablé con mis amigas suizas y su plan para el día siguiente era ir al Pico, así nos levantamos temprano, compramos agua, frutas, galletitas y nos fuimos. Tres mujeres decididas a hacer tremenda trilha.

Todas embadurnadas de protector solar, bajo el sol intenso de la mañana, arrancamos por el mismo camino que se va para Dois Rios, hasta que aparece un cartel que nos invita a entrar al mato, para comenzar a subir al Pico de Papagaio. Gente de la isla que ya la había hecho, nos informó que hay carteles mientras uno va avanzando, eso es bueno porque estaríamos 2 a 3 horas dentro del mato o floresta…siguiendo un camino marcado por el hombre, y algo nos tendría que marcar que íbamos bien.
Recuerdo que para llegar al primer cartelito, subimos como 45 minutos, digo subimos porque toda la caminata era en subida, entre árboles y piedras, así que al llegar al primer cartelito…era un logro. Todas sudadas y agotadas, esa era la muestra que tanto las suizas y yo habíamos elegido Ilha Grande para sentir la vibra de estar vivo…y en esto…lo estábamos sintiendo claramente, en nuestros músculos.

Esto recién comienza.

Esto recién comienza.

Así la subida, entre paradas para comer, hacer pis, tomar fotografías a la raices de los arboles, telarañas gigantes, hojas extrañas, y mirar a nuestro alrededor y pedir al Deus brasilero que por favor no nos hayamos perdido…seguimos. No nos encontramos a casi nadie en el camino, salvo al final, un grupo de chicos comenzaron a volver.
Una frase muy clara sobre el camino al Pico de mi amiga Leonor fue: El Pico do Papagaio es la muerte y la vida a la vez.
Creo que era la mejor forma de definirla, era muy agotadora la caminata y parecía que no se llegaba nunca, pero luego de más de 2 horas andando, comenzamos a ver la roca, que formaba el pico y esa era la pauta. La roca gris…la salvación.
Finalmente, encontramos el sendero y una soga que nos guiaba a la cima Pico, y donde sería nuestro punto de descanso y felicidad.
Llegamos y la felicidad era plena. Me dieron ganas de decir la famosa frase de Hector Alterio: La puta que vale la pena estar vivo.

Las imágenes lo dicen todo.
Llegamos, descansamos, tomamos fotos, hicimos un picnic, charlamos lo justo y necesario. Hicimos una siestita de una hora bajo los árboles, todo en silencio, con ese silencio y la música del viento en nuestras mejillas. La amistad, el cielo, el viento y el sol fueron mis 4 elementos que me conectaron con mi ser interior y con la alegría de vivir. Puede parecer cursi, pero eso me pasa a menudo cuando un lugar nuevo me sorprende, emociones y pensamientos nuevos abruman minha cabeza. Después de descansar un rato…hicimos un abrazo amistoso de tres! Donde agradecimos la posibilidad de estar ahí, y que la vida nos haya juntado para hacer esta travesía juntas, donde la buena compañía y la complicidad son una moneda muy valorada y difícil de conseguir.

 

 


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Un carnaval sensorial, en aquella isla calurosa

  Aquí llega el Carnaval…
– Sí… musical y tropical. Carnaval sensorial, abismal, anormal, mmm atemporal.
– ¿Patrialcal, matrialcal?
– Que importa eso!!? Carnaval sentimental, del arrabal, y del cañaveral, anticolonial, y anticlerical…sí…anticlerical.
– Antifeudal, sí…en sus orígenes.
– Inmoral, genital, internacional, sexual y…con efecto medicinal…

 

carnaval1

Lo que recuerdo de aquel primer carnaval en Brasil, es mi sensación de orgullo. Me decía a mí misma “Me animé y acá estoy…en medio de este caos…vivita y coleando, que genia que soy”. En medio de gente desconocida y feliz, muerta de calor, yo sin entender mucho aquella energía de gente disfrazada por donde mire. Viviendo esa fiesta popular llamada Carnaval, de cuatro días locos.
A las once de la noche ya estaba libre. En la posada, la hija del dueño, Lili de 5 años llevaba una pollerita de odalisca y una pequeña corona. Tres días antes de carnaval había ingresado un recepcionista nuevo, al cual yo tenía que entrenar, y la verdad a demás de ser muy simpático…estaba un poco loco. Era carioca, tenía mi edad y era guía de turismo. Se burlaba de mi portugués, y cuando yo quería introducir algún modismo brasilero en mi vocabulario él me decía “por favor…fala o básico”. Todo el staff lo único que esperaba era las gloriosas 23 horas para salir corriendo a disfrutar de la primer noche de carnaval. No entiendo como, yo no había terminado de ordenar todo, y no quería al día siguiente reproches del dueño, así que me tomé mi tiempo para cerrar los números a cuesta de la mala cara de todos, hasta que vino mi compañero nuevo de recepción y a golpe de mesa me dice:
– Bárbara! É carnaval, esquece tudo, vamos para fora! Lá na rua até o dono já ta dançando, e você aqui demorando, bora argentina!
En 3 minutos ya estaba en el muelle, charloteando con un chico muy hermoso que había conocido hacía unos días, también guía de turismo y hacia muchos años que conocía la isla, carioca de 33 años, siempre iba de vacaciones desde niño, hasta que decidió trabajar allí. Alternaba su vida laboral, los veranos en la isla y durante el año en Rio de Janeiro. Lamentablemente me estaba informando que se iba a pasar carnaval en Rio, junto a su familia, descansar un poco y volvía después de carnaval. Así que sí, la conversa seguiría después de carnaval.

Por 4 días locos que vamos a vivir

Creo que de este carnaval aprendí que hay que cuidarse mucho de Don carnal, Don carnal nos traiciona y nos invita a su fiesta llena de alegría y diversión…donde no hay reflexión y ni mucho menos la idea de planificación a largo plazo, sólo está el momento, efímero, esa idea de ¿porque no ahora?. Y si la idea es que algo quede para después…aunque sea una conversación con un galán tropical (padre de mis hijos si hubiese prosperado) tal vez ya sea tarde, porque pasó el carnaval que dejó su estela colorida y aromática, mezclada con humareda de confusión. Quatre, four o cuatro días donde quien sabe uno como va a terminar…y que va a pasar.
Siempre recuerdo la imagen de un marinero que para mí, tenía cara y la pinta de mujeriego, y bueno…en carnaval lo comprobé…4 días, 4 chicas distintas, por ahí paseando por el pueblo.
Despidiendo a mi amigo galán que volvería en 4 días di la bienvenida, sin disfraz al carnaval junto a una batucada y un escenario a puro samba y forró exclusivamente para el evento. La isla estaba llena, no se podía ir a ninguna playa para estar tranquilo…porque era imposible. Lleno de gente…mires donde mires, sea la hora que sea.
El segundo día me animé a usar unos lentes locos, no tenía el coraje para andar disfrazada.

¿Cual es tu fantasía de Carvanal?

Esa era la pregunta que todos se hacían mutuamente. Y, si tengo que responder eso… ¿no será un poco privada la respuesta?
Fantasía para mí es eso que no puedo hacer en la realidad, pero sí en el plano de la imaginación. Pero en Brasil la palabra fantasía significa simplemente “disfraz”.
Sí todo el mundo anda haciendo realidad su fantasía en Carnaval a plena luz del día… imaginense lo que era eso, un lindo desfile, de hombres fantaseando que eran mujeres, con pelucas de colores, mucamas, mujeres fantaseando que eran tigresas, niñas siendo odaliscas, algunos ogros, sombreros raros, ropas de colores, médicos cirujanos listos para operar y no faltaban los improvisados con algún par de orejas gigantes.

Amor de Carnaval
Entre fantasías, cámaras de fotos y alboroto conocí a mi amor de carnaval, Martín, un platense vibraba alegría al que le pedí inocentemente que me saque una foto con los cirujanos estos que andaban queriendo operar gente en pleno carnaval y ahí fue el momento en que pintó charla y charla sin parar…parecía que hacía 3 años no charlaba con un argentino, me contó que era chef y baterista y estaba de vacaciones con sus 7 amigos, se quedarían una semana en la isla y luego irían a Rio de Janeiro. El tema es que me sentí un toque rara de tanta energía de golpe y al rato…corté la charla con la excusa, me voy un rato con mis amigos y me esfumé. Al día siguiente, estuve dando vueltas, bailoteando, charlando con todos mis conocidos de la isla y ya cuando me iba a dormir ahí apareció risueño el platense con su gorrita bohemia y musculosa verde, listo para comenzar su segunda noche de carnaval y yo ya cerrando mi día. Y sí…que mejor excusa para quedarme un rato más…escuchando su reproche de que la noche anterior huí como la cenicienta…así fue la tercera y cuarta noche carnavalesca y esa semana bella, en la que me esperaba en el muelle después de mi trabajo. Los amores de carnaval son así, breves, intensos, divertidos, amigables, amores que uno no quisiera soltar pero sabemos que hay que dejarlos ir, así es el carnaval, efímero, sensorial, anormal, sentimental.
Y claro…en el medio de este amorío, volvió aquel muchacho que había conocido en la isla, aquel guía de turismo hermoso. Con quién no tuve más que malos entendidos, al mandarle un mensaje equivocado, que era para otro chico (mi defensa es que en carnaval a todos se nos cruzan los cables), al tiempo dejó de saludarme, al tiempo nos amigamos de nuevo, al tiempo creo que se puso de novio, al tiempo mi estadía en la isla se terminó.
Y como dice muy sabiamente Jair Rodrigues en su samba “Amor de Carnaval”
Amor de carnaval desaparece na fumaça
Saudade é coisa que dá e passa.


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Forró: nordestino, festivo y sensual. A bailar!

Si hubo algo que me acompaño en toda mi estadía en Brasil fue el Forró.

El Forró es un ritmo y  una danza muy alegre originaria del nordeste de Brasil. Se baila en pareja y abrazaditos.

Fue otra experiencia, yo venía del tango, y de sus melancólicos y apasionados abrazos. La salsa también me acompañó en mi aprendizaje de “bailar en pareja” “sentir las marcas del otro”, “el dejarse llevar”. Varias brasileras que había conocido en Buenos Aires, ya me habían hablado con mucha alegría  de esta danza y una de ellas que era de Vitoria, Espíritu Santo, se reconocía como una “gran forrozera”.

Nunca me hubiese imaginado que tiempo después, cuando decidí irme de la isla a Rio de Janeiro, mi amiga forrozera por excelencia, Renata, también sería de Vitoria, Espíritu Santo.

Con mi amiga Renata, listas para el Forró

Con mi amiga Renata, listas para el Forró

¿Y de donde viene?

Se dice que surgió a fines del siglo XIX y se bailaba en los patios de tierra, por lo cual se mojaba el piso para que no se levante tanto polvo, y las personas danzaban arrastrando los pies para que el polvo no suba. El origen del nombre se dice que viene de forrobodó que significa arrastra pié, confusión, fiesta, desorden. Antiguamente este termino era considerado para los bailes de las clases populares con cierto preconcepto, en según conversé con algunos forrozeros hoy también pasa, pero menos que antes. Hoy el forró se ha extendido en todo Brasil y se organizan bailes exclusivamente de forró con música en vivo. Es genial!! También se decía que los ingleses organizaban bailes en los días de franco de los trabajadores y la denominación a estos era “for all”.

El baile

Hay forrós más sensuales que se dicen que son más del nordeste y otros más rápidos y agitados, esos son un verdadero reto (lo digo desde mi observación participante) que lo llaman “universitarios”, por las fiestas de forró que allí se celebraban. Parece que cuanto más divertido, cortos y rápidos los pasos, más se llega a ese disfrute loco de la alegría universitaria, en el que parece que uno va a morir bailando…sudando sobre todo.

El ritmo es una generalización de otros estilos de la zona, baiao, quadrilha, xote e polcas con influencias holandesas y portuguesas. Y claramente el forró tiene las influencias europeas de las danzas de salón. El forró tradicional es denominado “pé na terra” y ya es popular en todo Brasil.

Bailando forró en Rio de Janeiro.

Bailando forró en Rio de Janeiro.

Fue la danza que más bailé en Isla Grande, tanto en la playa como en el único boliche que había (al cual fui solo una vez, un sábado que no paraba de llover).

A la salida del trabajo me sorprendieron en la plaza, frente a la iglesia, un grupo de 3 músicos, uno que tocaba el triangulo, otro el tambor zabumba, otro el acordeón o sanfona (este nombre es específico para el forró). A veces no estaba el acordeonista y también sonaba exquisito junto al canto de otro de los músicos. Frente al mar fue donde comenzaron mis primeros pasos. Rato tras rato, noche tras noche. Aprendiendo el ritmo y sintiendo la vibra del nordeste en mi corazón.

Uno de los principales músicos y que dejó legado en este ritmo fue Luis Gonzaga, Pernambucano y precursor de este ritmo junto a su zabumba, murió en 1989.

Aquí van algunos flyers de las fiestas forrozeras y más arriba, ya lo habrán visto un video  hecho por mí, en un forró de Rio de Janeiro, en la Pedra do Sal. Mi amiga Flora,percusionista, toca el triángulo. Yo no aparezco bailando…pero no significa que no me hayan sacado a bailar. No hay alternativa, si sos mujer y estás ahí…es para bailar, no hay excusas y hasta la más tímida se deja agarrar por un brasilero aunque sea para pisarlo y equivocarse. Hay que intentarlo. Como todo en la vida. Pienso.

Bárbara


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Año Nuevo, Vida Nueva, con champagne y paraguas en mano!

Reveillon en Ilha Grande.

Reveillon en Ilha Grande.

Reveillon: esta es la palabra que se usa en Brasil para referirse al Año Nuevo, o como dicen también la virada do ano o el cambio de año. ¿Pero que significa Reveillon?.

La verdad es que cuando comencé a preguntar nadie me sabía responder sobre el origen, todo el mundo lo tiene naturalizado como suele pasar con muchas palabras en otro idioma  y que son de uso cotidiano.  Hasta que al final pude entender entre alguna que otra información que pude buscar y  persona que también se lo había preguntado alguna vez que Reveillon deriva de la palabra francesa Reveiller que significa despertar. Anteriormente se llamaba así a la cena de la noche de Navidad, pero luego pasó a llamarse así la cena de año nuevo y el cambio de año. También la palabra fracesa veiller que significa velar, estar de guardia, deriva del latín de vigilare, estar atento, despierto, en vigilia.

La propuesta era esa entonces, estar y sentirme despierta, en vigilia, observando y en guardia para lo que iba a venir.

Así fue como pasé mi primer año nuevo en Brasil. Esa era la idea también del viaje, estar ahí como una más, no como turista, para ver cómo se sentía y se palpitaba aquel momento.

Ya estaba en la casita, por un tiempo al menos. El 25 de diciembre comenzó a llover, y esa semana hasta el 1 de enero y durante casi todo Enero, llovió casi constantemente. Tal vez había un día que paraba, pero las nubes no se iban, así que aunque parezca raro, fue un mes de lluvia, humedad, hongos en la ropa, ni hablar de pensar en ponerse una ropa linda porque seguro se salpicaría con el barro, así que era cuestión de empezar a acostumbrarse al clima tropical de la isla.  Al ser una isla oceánica, el mar tiene una fuerte influencia en su clima. No hay épocas de sequías  y se considera el mes de Enero como el mes de más lluvias.

Aquel 31 de Diciembre, trabajamos todos juntos en la organización de la cena de fin de año, la cocinera, los marineros, las fachineras, o homen do dia (que sería una especie de empleado que se ocupa de tareas de mantenimiento y electricidad y lo que haga falta) mis compañeros de recepción  y yo. En esa cena participaríamos todos, los funcionarios, el dueño de la posada con su familia y los huéspedes que eligieron quedarse a cenar allí. Para luego después de la cena, irnos al pueblo a pasar junto a todo el pueblo la noche de año nuevo. Me acuerdo que me llevé un vestido blando, sencillo para recibir el año como acostumbran allá, y también como nos imaginamos desde Argentina. La tradición proviene de la cultura africana en la cual el blanco simboliza la paz. Pero luego de hacer una encuesta fugaz a mis compañeros brasileros sobre si siempre hay que tener algo blanco puesto en fin de año, la real realidad es que no es necesario y es opcional, y no cambia absolutamente nada. También entre encuestas y preguntas sobre tradiciones de año nuevo, me contaron que dependiendo de lo que la persona quiera para el año siguiente, tiene que ser el color de calzinha o cueca, o sea bombacha o calzoncillo .  Aquí van los colores:

Blanco si te querés un año de paz y tranquilidad.

Rosa si estas en búsqueda de un noviazgo o romance.

Verde si querés esperanza

Rojo si querés tener un año a pura pura pasión

Amarillo si sólo querés dinero, dinero y más dinero

Y Negro si querés  glamour, lujos y prestigio.

Esos eran los básicos

En fin… cada uno se reservó sus deseos para el 2012, nadie anduvo ventilando que color había elegido, mejor así.

¿Cómo explicarlo?  Aquel 31 de Diciembre del 2011, yo parecía una niña cuando su abuela le está enseñando a cocinar y la tiene como asistente para todo. Toda esa ceremonia divertida y llena de risas y errores por no entender bien lo que la abuela pide y la torpeza de confundir una cosa con otra. Bueno…así era ese momento para mí, entre indicaciones de la cocinera y del  dueño, mi portuñol, o homen do dia que no me tenía paciencia por no entenderle una palabra y yo que quería colaborar en todo lo que se pueda, con mi mejor voluntad, y a todo esto…no me iba a estresar ni un poco, hacía calor, había huéspedes muy buena onda, fin de año, alegría y había muchas caipiriñas por hacer, función que asumí sin ningún problema. La única dificultad tal vez sería romper los bloques de hielo, pero luego de probar varias técnicas, la más eficaz fue claramente la enseñada por el dueño, con fuerza, sin  miedo y rápido, 2 o 3 golpes con la cuchara y en la otra mano el bloque de hielo. Es la primera vez que sentí que el control de un jefe podía ser algo agradable, claro…me estaba controlando como hacía las caipiriñas: ingredientes, modo de preparación, velocidad y presentación. ¡Genial! Ensaladas, frutos de mar, salsas, rabas, camarones, pan de ajo, pulpo a la vinagreta y demás exquisiteces fueron las que preparamos y compartimos. Para luego, antes de las 00:00 estar en el pueblo para el gran festejo gran en la calle, frente a la iglesia y frente a la mar. Allá vamos.

Escenario y fiesta de Año Nuevo.

Escenario y fiesta de Año Nuevo.

Y sí, se había armado un escenario donde tocarían desde temprano varios grupos de samba para animar  y recibir el 2012. Gente y más gente, todo el mundo con alguna bebida en la mano, muchos de blanco y muchos no.  Y la lluvia no paraba, parecía que cuanto más se llenaba la calle de gente…más llovía. No fue una lluvia fuerte, pero si suave y constante. Y como conté, así fue todo enero casi.

Beso de año nuevo y ropa interior multicolor.

Beso de año nuevo y ropa interior multicolor.

 ¿Qué mensaje me estaba dando esa lluvia? ¿Sería que este nuevo año me traería abundancia, amor, pasión, dinero, esperanza? ¿Qué? No podía decidirme que era lo que quería con más intensidad. ¡Quería todo! Amor, pasión, esperanza, abundancia. Tendría que haber hecho como el chico de la foto, ponerme una ropa interior de todos los colores (parece que él también quería lo mejor para su año) y haberme besado con alguno, para prevenir la soledad del 2012.

Pienso que la lluvia antes que nada me estaba mensajeando que tenga paciencia y tolerancia con el clima, y que antes que sufrirlo…comience a aceptarlo. A aceptar  que un capitulo nuevo en mi vida estaba comenzando, y que si bien yo había decidido iniciarlo y abrirlo en Ilha Grande, estaba todo ahí…por escribirse y por nacer.

Año nuevo con lluvia y felicidad!

Año nuevo con lluvia y felicidad!

Con energía, alegría, pilotos,  champagne y paraguas  en mano, así comenzamos nuestro año. Mi compañera de casa, sus amigos que estaban de visita, todos muy animados y dispuestos a que esa noche sea épica y memorable. Para todos era nuestra primera vez en la isla, así que estábamos entusiasmadísimos, y cuanto más festivos podíamos estar, mejor. Todo era motivo de risa, chistes, saltos, fotos y más risas, en la playa, bajo la lluvia y frente al mar. Bailando al ritmo de samba y  conversando con un pobre ingles que había ido  a pasar su luna de miel a la isla, se accidentó buceando, y estaba con cuello ortopédico, y su esposa brasilera, haciéndole el aguante. Bailando al ritmo de samba y brindando con cuanta persona aparecía. Bailando samba y buscando un techo porque la lluvia no paraba. Bailando  samba y tirando mis intenciones al mar para que se las lleve la marea y tiempo después me las devuelva en otro año nuevo también frente al mar.

Barbi…


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Fiesta sí… fiado no.

Show en el centro de Vila do Abraao

Show en el centro de Vila do Abraao

Así fue, Navidad y año nuevo en Ilha Grande, se festeja en la calle. Está bien comer algo un rato con la familia, pero no extenderse mucho, porque lo mejor, está afuera. Música en la calle, ya sea músicos improvisados o músicos organizados especialmente para el evento. El encuentro con los vecinos, amigos o turistas, eso es lo importante. Obviamente compartir una cerveza bien fría, una o varias caipis. El ruido, el bullicio, todo el mundo hablando, bailando, brindando, tampoco percibí que importaba la forma de vestirse. Si alguno quiere vestirse para la ocasión, bien, pero si no, también. Como en mi caso, el 24 de Diciembre fui a la playa, luego directo a trabajar, cenamos todos juntos en la posada y luego a la casa de Silmara, a seguir comiendo. Así que mi atuendo navideño, era un short, chinelas, bikini, y un pañuelo en la cabeza. Quise ir al hostel a ducharme…pero era perder tiempo, ya fue.

El centro de Vila do Abraao es frente a la iglesia donde hay varios bares enfrentados, y uno sobre todo vende la latita de cerveza más barata, así que ese es el punto donde la mayor cantidad de gente se concentra, la sed es mucha, la fila es larga pero sobra la alegría, así que no importa esperar, charlo con la gente y les cuento que soy argentina, vine a trabajar durante el verano y que quiero conocer el idioma un poco de la cultura brasilera. La frase que más escuché en esa fila fue… “Seja bem-vinda”.

No se fía en este bar.

No se fía en este bar.

Hay una fila que también es larga, la de baño de mujeres como siempre. Pero en este caso, es mucho más larga que en cualquier lugar. Hace mucho mucho calor, se toma mucho mucho liquido, y los baños de los bares no dan abasto, entre la fila para comprar algo para tomar y la del baño, ya se arma un caos tremendo, de gente, charlas con desconocidos y amigos del momento. Me siento feliz por estar en esta fiesta, al aire libre, en la calle, sin pagar ninguna entrada vip (que de por cierto no es mi estilo pagar una entrada para llegar a una gran fiesta).

¿Para que una entrada exclusiva o vip? Si las mejores cosas, pasan en lo cotidiano, en un encuentro casual, sin prever y sin controlar nada. Eso ya lo vengo aprendiendo en la vida…pero sobre todo…en este viaje.

Barbi.


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Regalo de Navidad!! La casita

Casita.

Casita.

Isla Grande es una reserva biológica donde lo principal es la conservación y cuidado del medio ambiente (voy a ampliar sobre este aspecto luego). Los locales y el municipio tienen clara conciencia de ello, con lo cual se busca constantemente que la invasión de turistas no traiga contaminación. A su vez, también, por lo que investigué y pregunté mientras buscaba vivienda, es que por ser una reserva ambiental, hay límites para la construcción, al margen de que sea muy costoso construir en la isla, también hay regulaciones, y claro, esto hace que no sea fácil…o diría casi imposible conseguir un lugarcito donde vivir por varios meses. También, la persona que puede alquilar su casa, claramente la alquila al turista.

Igual, pese a todo, parece que Papá Noel, o Santa, o el gordito ese que se hace el simpático y que debería llegar regalos de verdad, me tiró una soga, a un día de decidir irme de Isla Grande.

Pasaron 10 días y yo no conseguía casa. Y no pensaba quedarme hasta año nuevo en la isla, pagando todo a precio turista. Hablé en la posada y dije que si para el 23 no conseguía nada, me iba a pasar las fiestas con una amiga en Sao Paulo y luego, reorientaría mi viaje. Ahí cayó el regalito. Entró una nueva compañera a trabajar, ella era brasilera, creo que de Porto Alegre y ya había alquilado por medio de un contrato una casita, y me ofreció quedarme un tiempo hasta que consiga lugar. La casita era pequeña y de madera. Tenia espacio, eso era lo imporante. Me aclaró que sería temporal, que tenía que hablar con la dueña pero que por un tiempo no había problema, y que en año nuevo venían unas amigas, si no tenía problema en compartir, le dije que sin problema. Así el 25 de Diciembre me mudé.

En la posada hicimos una cena, entre los huéspedes y los funcionarios y luego después de las 11 PM nos fuimos a festejar al pueblo. A partir de ahí, mi amiga de cabecera y compañera de trabajo fue Silmara, la cocinera. Ella me invitó a pasar un rato a su casa y a compartir su mesa con ella y sus hijos adolescentes. Fue la navidad más atípica  y acogedora de mi vida. Con Sil, con Bárbara y Miguel, de 17 y 15 años, más tarde llegó su otra hija Bruna, que ya vivía con su novio, en otra casita. Ahí, todos juntos entre risas y comentarios, aprendiendo frases locales y escuchando en una vieja radio, una emisora de Angra Dos Reis, una canción que quedó en mi memoria como muchas otras, esta se llamaba Chora vagabundo, interpretada por el  grupo Revelaçao e Pique Novo. Así que cuando llegaba el estribillo, con caipirinha en mano, allí estábamos Sil, Bárbara, Bruna y yo…al ritmo de palmas entonando “chora vagabundo”.

Aquí va el tema, me encanta.

Así que ya el 25, tenía casita compartida. Mi compañera de trabajo y sus amigas de la universidad, pasamos varios días de charlas y compartir historias de universidad, viajes, años nuevos y amores pasados, cerveza y compañía agradable, esperando en breve el año nuevo brasilero, todos lejos de casa pero felices de estar ahí, entre bolsas de dormir, carpas sin desarmar, colchones, banquitos de madera, una cocinita con lo básico, pero que no falte la buena vibra. Ellas, 3 oceanógrafas, una experimentando la vida de la isla, otra a punto de ingresar a la marina brasilera, y la otra trabajando en Manaus, Amazonas, en el área de conservación de una parque nacional. También vinieron, la mamá de una de ellas y un amigo.

Navidad, días de lluvia y la charla en portugués, fueron mis atractivos turísticos de esa agradable semana.

Charlando en la casita, en un día de lluvia.

Charlando en la casita, en un día de lluvia.


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Sin casa… camino al cementerio

Iglesia de San Sebastian, Vila do Abraao, Ilha Grande

Iglesia de San Sebastian, Vila do Abraao, Ilha Grande

Sí…mi diagrama mental decía: llego a la isla me quedo 5 días en un hostel mientras busco un lugar donde vivir, alguna casa compartida, algún cuarto, que no me salga tan caro y listo, el que busca encuentra.

            Ok, así fue, ya estaba por el quinto día y no conseguía un lugar decente para vivir. Con trabajo y emocionadísima con el paraíso terrenal donde me estaba viviendo, yo no encontraba un rinconcito para estacionar mi humilde humanidad. El problema es que me fui enojando un poco día tras día. No podía ser que no encuentre casa.

             Y lo que más bronca me daba es que me ofrecían un cuarto que valía casi lo mismo que mi salario, con techo de chapa, horrible y sucio que me imagino que si llovía afuera también llovía adentro, y con una expresión como si  me estuvieran ofreciendo una suite con hidromasaje. Así…pasaban los días y esta situación se repetía una y otra vez. Ni hablar de los viejos babosos que me invitaron a compartir su casa… fica aquí… aquí tem vaga (quedate aquí hay un lugar). Toda esta situación me empezó digamos que a enfurecer de a poquito  y la frutilla de la torta fue que me recomendaran  a Dorinha. Fui a conocerla, la casa de ella quedaba al final de la Rua do Cemiterio, Calle del Cementerio, y sí…digamos que siguiendo ese camino y aceptando la propuesta de Dorinha,  yo misma me estaba…cavando mi propia fosa.

La propuesta de Dorinha (una mujer de 32 años, bajita, tez blanca y rulos castaños) era compartir su pequeño departamento donde tenía una cama cucheta. La verdad es que no tenía muchas opciones, todo estaba a precio turista, y  por el momento yo estaba pagando mi hospedaje a ese precio. Ya era 17 de Diciembre, se venia Navidad y Año Nuevo y en la isla (como en todo Brasil, los precios de los hospedajes se triplicaban) y yo tenía que conseguir algún lugar a precio morador. Ya había averiguado en campings, aunque no me había llevado carpa, y también aumentaban sus precios, y no me dejaban acampar más de 15 días. Digamos que estaba “la horno” y  pero acepté  probar.

La rua de Cemiterio era subida gran subida. Caminar esa calle con el calor de diciembre y sin mochila ya era un esfuerzo y un buen ejercicio para tonificar glúteos, piernas y perder toxinas. Ahí entendí el porque de las piernas fuertes de los isleños e isleñas, sin importar la edad. Las mujeres contamos con esa suerte de que algún caballero se ofrece a ayudarnos en caso de necesitarlo, y más si hay que hacer fuerza. Así que acepté la ayuda de Rafa, el barman del hostel donde estaba parando, y él subió aquella Calle del Cementerio con mi mochila a cuestas. Grande Rafa!!

 Después del saludo simpático de Dorinha…sus palabras fueron:

 “Tengo que contarte algo…más tarde va a venir mi exmarido a visitarme, él llega de Francia y quiere saludarme, vos tenés que decir que somos amigas, no que me alquilas a mí. Si él pregunta…vos sos mi amiga”.

 Bue…¿que me iba a pasar si le decía eso a un tipo que ni conocía? nada. Total…era su ex marido.

Al rato cuando llego a la casa, conozco al señor, era un capoherista, musculoso, fortachón, tenía pinta de expresidiario y su rostro no expresaba ni un gramo de simpatía cuando me vio llegar. Este hombre de unos treinta y cinco años estaba con todas sus valijas y un perfume francés de regalo, ahí en la casa de Dorinha…donde yo también…iba a vivir a partir de ese día. Me presenté con mi nombre, a lo que Dorinha acotó con su sonrisita falsa… “ela é miha amiga argentina e vai ficar aquí um tempo”.

Y el señor musculoso, sudoroso y cero simpático respondió:

 Amiga, eu nao te conhecía, jamais te ví.

 Ahí…entendí casi todo. Digo casi todo…porque esa noche me quedé a dormir en  aquel departamentito compartido, y bastante disputado parecía.

 El marido francés se fue a visitar a su familia y parece que antes de  irse tuvieron un pelea y ahí comenzó a ser ex marido. Y ella quería buscar una excusa para que este hombre no viva más en ese departamento, y ahí estaba yo, la ingenua recién llegada, dispuesta a vivir una aventura, a conocer al pueblo brasilero, su cultura y aprender su idioma. Y claro… yo había pisado el palito de esta piba.

Esa noche, no tengo idea donde durmió el francés, yo dormí ahí y a la mañana siguiente, sin despedirme…y obviamente sin haber pagado nada…ni de anticipo, me rajé a un hostel unos días más. De semejante disgusto, me agarré la descompostura de mi vida, justo tenía 2 días libres  en mi trabajo, y me los pasé tirada en la cama, tomando agua y comiendo arroz, pensando en que coño iba a ser para encontrar un lugar en la isla. Eso sí, tenía trabajo…pero no casa.

Ya me había recorrido toda la Vila do Abraao y no conseguía nada nada nada.