Dejate lle-Bar

Dejarse de llevar x una decisión, x un bus, Ilha Grande, Rio de Janeiro y un velero.


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Viajar es aprender… a soltar

Estos meses me costó mucho escribir en el blog que tan entusiasmada abrí hace 6 meses. Por un lado tengo tantas historias para contar y por el otro lado, también, en esos recuerdos guardo tristezas y frustraciones. Cosas que quería que se den en el viaje y no salieron como yo lo esperaba. Eso fue lo que me detuvo a escribir, recordando ciertos momentos en los que sentí tristeza, en Brasil y en mi regreso. Cuando leo los blogs de mis viajeros preferidos, leo cosas hermosas y siento que si mi idea es comunicar mis vida en Brasil tendría que ser todo alegría ¿no? ¿no es así Brasil? ¿todo alegría? …y más ahora que se acerca el mundial.
Pero la realidad es que estoy en un proceso de aceptación de cómo se dieron las cosas, mirando para atrás…recordando momentos bellos y no tan bellos, recordando la adrenalina en cada descubrimiento del lugar y de mi misma. Observo mis decisiones, mis fortalezas y debilidades en diferentes momentos del viaje y a veces me juzgo y pienso ¿como no me dí cuenta de semejante cosa? ¿Como no me dí cuenta que tal, no era buena persona?, ¿como no me dí cuenta que me tendría que haber ido antes de aquel lugar para no sufrir?, ¿porque no dije lo que sentía a aquella persona en aquel momento? ¿ y si lo hubiese dicho…sin importar las consecuencias?…el viaje y la vida hoy hubiesen sido diferentes. ¿Como no percibí la falsedad o interés de ciertas personas y confié?, ¿como no fui lo suficientemente fuerte para enfrentarme a determinada situación, persona, o sentimiento? ¿Porque no escuché mi intuición, porque no respiré profundo y no me escuché? Otras veces me pregunto: ¿Porque me expuse tanto, porque no supe pedir soledad cuando la necesitaba? Porque, porque, porque. Parezco una nena con tantos porque.

En camino...

En camino…

Siento que la soledad y la compañía en un viaje tienen el mismo valor. Uno viaja solo para encontrarse y conocer el mundo y termina descubriendo el punto más débil de uno mismo, que es ese punto el que nos traiciona. Aquella parte mía que decidí conciente o inconcientemente ocultar bajo la alfombra, y ahí está para que me enfrente a ella y decida que hacer, resolverla o hacer de cuenta que no está.
La respuesta a tantos porque…está ahí, en aprender a conocerme y seguir intentando convertirme en esa persona que quiero ser, cada uno sabe que tipo de búsqueda tiene, que se yo…yo por mi parte, ser una persona con la mente más abierta, sin tantos prejuicios, sin tantos miedos, más enfocada en el momento presente, con más espontaneidad, menos ansiosa y más tranquila espiritualmente. Redescubrirme haciendo una actividad nueva, redescubrir mis habilidades y reconocer mis debilidades, y eso es lo más doloroso.
¿Porque me dejé manipular?, ¿que me pasaba en aquel momento, porque no hice lo que quería realmente, porque no me quedé en silencio? ¿Porque no me escuché? ¿Porqué pensé que mi opinión no tenía valor, y si la de otro? Pienso que son pruebas, para ver cuanto  aprendí a valorarme…desde que nací, hasta ese momento en que todo está sucediendo. Y si hoy me cae la ficha de que no me valoré lo suficiente, hoy es el momento para tomarme más enserio y abrazar mis decisiones.

Pensar, sentir, respirar.

Pensar, sentir, respirar.

Pienso y no dejo de pensar, realmente no dejo de pensar, porque pisé el palito, porque presté mi llave, porque me fui y no me quedé, porque dije un no, si era sí. Porque dije adiós, porque no respeté más mi percepción, que es lo único que tengo, mi brújula que me marca el norte. Entonces, creo creer que entiendo porque me pasaron estas cosas…y si…entiendo que son para aprender, aprender sobre mí…y lo que tengo que mejorar.

Pero también, si sigo pensando en algunas cosas…evito soltarlas. Y si suelto…se que seguramente…eso, esa, aquel o aquello seguirán su curso natural, su destino. Y eso también es aprender, con dolor…si…pero no veo otra forma más clara a veces…de aprender sobre uno mismo en serio, desde la perdida.
Ya sé, suena a tristeza, pero bueno…volví diferente, más madura, mas fuerte, más segura, sin muchos miedos, ahora me falta seguir este camino… para seguir aprendiendo y aprender a solar.

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