Dejate lle-Bar

Dejarse de llevar x una decisión, x un bus, Ilha Grande, Rio de Janeiro y un velero.


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Lopes Mendes… la más linda.

Lopes Mendes es una de las playas más famosas y bellas de Ilha Grande, una de las maravillas de Rio de Janeiro.

Lopes Mendes

Considero que es el principal atractivo si alguien visita la isla por 2 o 3 días. No hay que dejar de ir. Localizada en la costa oceánica, de frente al sur y con 3 Km. de playa de arena fina y blanca. Es una playa desierta, no tiene mucha profundidad y sus aguas son transparentes. Es ideal para surfear, ya que el mar está casi siempre agitado. Lo más interesante es que tiene sombra natural, por los árboles que están en la playa, con lo cual no hay que llevar sombrilla.  No hay comercios, ni casas, y no se puede acampar, solo se puede ir a pasar el día. Si uno quisiera hospedarse cerca, hay que ir a  Palmas, Pouso o Praia dos Mangues. Siempre hay  vendedores ambulantes de sándwiches o bebidas y para los que quisieran experimentar con el surf, se pueden alquilar tablas.

Como llegar: en barco, a  pié o en bicicleta.

Tiempo estimado en barco: 40 minutos más una caminata de 30 minutos.

Tiempo estimado a pié: 1:40 hrs.

Qué llevar: Buen calzado para caminar. No hojotas ni calzado de suela plana. Agua, frutas y sándwiches para hacer picnic. Protector solar y sombrero. Cámara de fotos.

Para llegar a Lopes Mendes, hay que pasar por Praia Palmas.

Llegar en barco:

                       Se compra el pasaje en alguna agencia o vendedor cerca del muelle de Vila Abraao. Se puede comprar ida y vuelta. El barco hace un recorrido muy lindo aproximadamente de 40 minutos hasta llegar a Praia Pouso. A partir de ahí se toma un sendero que está marcado por una baranda hecha de madera que va guiando hasta llegar a Lopes Mendes. La caminata dura 30 minutos.

Llegar a pié:

                         Saliendo de Vila do Abraao, se toma un sendero marcado (T10), como yendo para  Praia Julia. Ahí mismo hay un cartelito con una flecha que dice Lopes Mendes. La caminata hasta Palmas y Praia Dos Mangues, en un ritmo tranquilo puede durar 1 hora o un poco más. Luego pasando estas dos playas se llega a Praia Pouso donde está el sendero que conduce a Lopes Mendes.

Comentarios:

                         Siempre es mejor llevar un buen calzado de trekking. Si eso no es posible, el calzado que se tenga está bien. No es recomendable llevar hojotas porque se rompen en 5 minutos por cualquier resbalón. Los nativos y los que viven en la isla, ya están acostumbrados a hacer las trilhas descalzos. Yo al mes de vivir ahí, y de que se me rompan varias hojotas y de no andar siempre con las zapatillas encima, me acostumbré a hacer algunas caminatas descalza, no todas pero sí varias.

Lo más lindo:

                        Es sentirse parte de la naturaleza, se camina dentro de la selva, por “la mata”, entre las raíces de los árboles, entre la vegetación. El sendero está marcado por el paso del hombre. Antes de llegar a Palmas se llega a un mirador donde se puede ver de lejos y alto Vila do Abraao, el mar, el muelle. Siempre vamos a encontrar otras personas haciendo la caminata, yendo o volviendo. Nativos o turistas. Si vas solo es un buen momento terapéutico para dejar atrás las preocupaciones y concentrarse en el camino. Talvez aparece alguien que también camina solo y van juntos charlando. Si vas con gente, más divertido aún.

Bárbara.

Caminantes y música en el atardecer de Lopes Mendes

Praia Palmas, camino a Lopes Mendes

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Año Nuevo, Vida Nueva, con champagne y paraguas en mano!

Reveillon en Ilha Grande.

Reveillon en Ilha Grande.

Reveillon: esta es la palabra que se usa en Brasil para referirse al Año Nuevo, o como dicen también la virada do ano o el cambio de año. ¿Pero que significa Reveillon?.

La verdad es que cuando comencé a preguntar nadie me sabía responder sobre el origen, todo el mundo lo tiene naturalizado como suele pasar con muchas palabras en otro idioma  y que son de uso cotidiano.  Hasta que al final pude entender entre alguna que otra información que pude buscar y  persona que también se lo había preguntado alguna vez que Reveillon deriva de la palabra francesa Reveiller que significa despertar. Anteriormente se llamaba así a la cena de la noche de Navidad, pero luego pasó a llamarse así la cena de año nuevo y el cambio de año. También la palabra fracesa veiller que significa velar, estar de guardia, deriva del latín de vigilare, estar atento, despierto, en vigilia.

La propuesta era esa entonces, estar y sentirme despierta, en vigilia, observando y en guardia para lo que iba a venir.

Así fue como pasé mi primer año nuevo en Brasil. Esa era la idea también del viaje, estar ahí como una más, no como turista, para ver cómo se sentía y se palpitaba aquel momento.

Ya estaba en la casita, por un tiempo al menos. El 25 de diciembre comenzó a llover, y esa semana hasta el 1 de enero y durante casi todo Enero, llovió casi constantemente. Tal vez había un día que paraba, pero las nubes no se iban, así que aunque parezca raro, fue un mes de lluvia, humedad, hongos en la ropa, ni hablar de pensar en ponerse una ropa linda porque seguro se salpicaría con el barro, así que era cuestión de empezar a acostumbrarse al clima tropical de la isla.  Al ser una isla oceánica, el mar tiene una fuerte influencia en su clima. No hay épocas de sequías  y se considera el mes de Enero como el mes de más lluvias.

Aquel 31 de Diciembre, trabajamos todos juntos en la organización de la cena de fin de año, la cocinera, los marineros, las fachineras, o homen do dia (que sería una especie de empleado que se ocupa de tareas de mantenimiento y electricidad y lo que haga falta) mis compañeros de recepción  y yo. En esa cena participaríamos todos, los funcionarios, el dueño de la posada con su familia y los huéspedes que eligieron quedarse a cenar allí. Para luego después de la cena, irnos al pueblo a pasar junto a todo el pueblo la noche de año nuevo. Me acuerdo que me llevé un vestido blando, sencillo para recibir el año como acostumbran allá, y también como nos imaginamos desde Argentina. La tradición proviene de la cultura africana en la cual el blanco simboliza la paz. Pero luego de hacer una encuesta fugaz a mis compañeros brasileros sobre si siempre hay que tener algo blanco puesto en fin de año, la real realidad es que no es necesario y es opcional, y no cambia absolutamente nada. También entre encuestas y preguntas sobre tradiciones de año nuevo, me contaron que dependiendo de lo que la persona quiera para el año siguiente, tiene que ser el color de calzinha o cueca, o sea bombacha o calzoncillo .  Aquí van los colores:

Blanco si te querés un año de paz y tranquilidad.

Rosa si estas en búsqueda de un noviazgo o romance.

Verde si querés esperanza

Rojo si querés tener un año a pura pura pasión

Amarillo si sólo querés dinero, dinero y más dinero

Y Negro si querés  glamour, lujos y prestigio.

Esos eran los básicos

En fin… cada uno se reservó sus deseos para el 2012, nadie anduvo ventilando que color había elegido, mejor así.

¿Cómo explicarlo?  Aquel 31 de Diciembre del 2011, yo parecía una niña cuando su abuela le está enseñando a cocinar y la tiene como asistente para todo. Toda esa ceremonia divertida y llena de risas y errores por no entender bien lo que la abuela pide y la torpeza de confundir una cosa con otra. Bueno…así era ese momento para mí, entre indicaciones de la cocinera y del  dueño, mi portuñol, o homen do dia que no me tenía paciencia por no entenderle una palabra y yo que quería colaborar en todo lo que se pueda, con mi mejor voluntad, y a todo esto…no me iba a estresar ni un poco, hacía calor, había huéspedes muy buena onda, fin de año, alegría y había muchas caipiriñas por hacer, función que asumí sin ningún problema. La única dificultad tal vez sería romper los bloques de hielo, pero luego de probar varias técnicas, la más eficaz fue claramente la enseñada por el dueño, con fuerza, sin  miedo y rápido, 2 o 3 golpes con la cuchara y en la otra mano el bloque de hielo. Es la primera vez que sentí que el control de un jefe podía ser algo agradable, claro…me estaba controlando como hacía las caipiriñas: ingredientes, modo de preparación, velocidad y presentación. ¡Genial! Ensaladas, frutos de mar, salsas, rabas, camarones, pan de ajo, pulpo a la vinagreta y demás exquisiteces fueron las que preparamos y compartimos. Para luego, antes de las 00:00 estar en el pueblo para el gran festejo gran en la calle, frente a la iglesia y frente a la mar. Allá vamos.

Escenario y fiesta de Año Nuevo.

Escenario y fiesta de Año Nuevo.

Y sí, se había armado un escenario donde tocarían desde temprano varios grupos de samba para animar  y recibir el 2012. Gente y más gente, todo el mundo con alguna bebida en la mano, muchos de blanco y muchos no.  Y la lluvia no paraba, parecía que cuanto más se llenaba la calle de gente…más llovía. No fue una lluvia fuerte, pero si suave y constante. Y como conté, así fue todo enero casi.

Beso de año nuevo y ropa interior multicolor.

Beso de año nuevo y ropa interior multicolor.

 ¿Qué mensaje me estaba dando esa lluvia? ¿Sería que este nuevo año me traería abundancia, amor, pasión, dinero, esperanza? ¿Qué? No podía decidirme que era lo que quería con más intensidad. ¡Quería todo! Amor, pasión, esperanza, abundancia. Tendría que haber hecho como el chico de la foto, ponerme una ropa interior de todos los colores (parece que él también quería lo mejor para su año) y haberme besado con alguno, para prevenir la soledad del 2012.

Pienso que la lluvia antes que nada me estaba mensajeando que tenga paciencia y tolerancia con el clima, y que antes que sufrirlo…comience a aceptarlo. A aceptar  que un capitulo nuevo en mi vida estaba comenzando, y que si bien yo había decidido iniciarlo y abrirlo en Ilha Grande, estaba todo ahí…por escribirse y por nacer.

Año nuevo con lluvia y felicidad!

Año nuevo con lluvia y felicidad!

Con energía, alegría, pilotos,  champagne y paraguas  en mano, así comenzamos nuestro año. Mi compañera de casa, sus amigos que estaban de visita, todos muy animados y dispuestos a que esa noche sea épica y memorable. Para todos era nuestra primera vez en la isla, así que estábamos entusiasmadísimos, y cuanto más festivos podíamos estar, mejor. Todo era motivo de risa, chistes, saltos, fotos y más risas, en la playa, bajo la lluvia y frente al mar. Bailando al ritmo de samba y  conversando con un pobre ingles que había ido  a pasar su luna de miel a la isla, se accidentó buceando, y estaba con cuello ortopédico, y su esposa brasilera, haciéndole el aguante. Bailando al ritmo de samba y brindando con cuanta persona aparecía. Bailando samba y buscando un techo porque la lluvia no paraba. Bailando  samba y tirando mis intenciones al mar para que se las lleve la marea y tiempo después me las devuelva en otro año nuevo también frente al mar.

Barbi…


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Fiesta sí… fiado no.

Show en el centro de Vila do Abraao

Show en el centro de Vila do Abraao

Así fue, Navidad y año nuevo en Ilha Grande, se festeja en la calle. Está bien comer algo un rato con la familia, pero no extenderse mucho, porque lo mejor, está afuera. Música en la calle, ya sea músicos improvisados o músicos organizados especialmente para el evento. El encuentro con los vecinos, amigos o turistas, eso es lo importante. Obviamente compartir una cerveza bien fría, una o varias caipis. El ruido, el bullicio, todo el mundo hablando, bailando, brindando, tampoco percibí que importaba la forma de vestirse. Si alguno quiere vestirse para la ocasión, bien, pero si no, también. Como en mi caso, el 24 de Diciembre fui a la playa, luego directo a trabajar, cenamos todos juntos en la posada y luego a la casa de Silmara, a seguir comiendo. Así que mi atuendo navideño, era un short, chinelas, bikini, y un pañuelo en la cabeza. Quise ir al hostel a ducharme…pero era perder tiempo, ya fue.

El centro de Vila do Abraao es frente a la iglesia donde hay varios bares enfrentados, y uno sobre todo vende la latita de cerveza más barata, así que ese es el punto donde la mayor cantidad de gente se concentra, la sed es mucha, la fila es larga pero sobra la alegría, así que no importa esperar, charlo con la gente y les cuento que soy argentina, vine a trabajar durante el verano y que quiero conocer el idioma un poco de la cultura brasilera. La frase que más escuché en esa fila fue… “Seja bem-vinda”.

No se fía en este bar.

No se fía en este bar.

Hay una fila que también es larga, la de baño de mujeres como siempre. Pero en este caso, es mucho más larga que en cualquier lugar. Hace mucho mucho calor, se toma mucho mucho liquido, y los baños de los bares no dan abasto, entre la fila para comprar algo para tomar y la del baño, ya se arma un caos tremendo, de gente, charlas con desconocidos y amigos del momento. Me siento feliz por estar en esta fiesta, al aire libre, en la calle, sin pagar ninguna entrada vip (que de por cierto no es mi estilo pagar una entrada para llegar a una gran fiesta).

¿Para que una entrada exclusiva o vip? Si las mejores cosas, pasan en lo cotidiano, en un encuentro casual, sin prever y sin controlar nada. Eso ya lo vengo aprendiendo en la vida…pero sobre todo…en este viaje.

Barbi.


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Regalo de Navidad!! La casita

Casita.

Casita.

Isla Grande es una reserva biológica donde lo principal es la conservación y cuidado del medio ambiente (voy a ampliar sobre este aspecto luego). Los locales y el municipio tienen clara conciencia de ello, con lo cual se busca constantemente que la invasión de turistas no traiga contaminación. A su vez, también, por lo que investigué y pregunté mientras buscaba vivienda, es que por ser una reserva ambiental, hay límites para la construcción, al margen de que sea muy costoso construir en la isla, también hay regulaciones, y claro, esto hace que no sea fácil…o diría casi imposible conseguir un lugarcito donde vivir por varios meses. También, la persona que puede alquilar su casa, claramente la alquila al turista.

Igual, pese a todo, parece que Papá Noel, o Santa, o el gordito ese que se hace el simpático y que debería llegar regalos de verdad, me tiró una soga, a un día de decidir irme de Isla Grande.

Pasaron 10 días y yo no conseguía casa. Y no pensaba quedarme hasta año nuevo en la isla, pagando todo a precio turista. Hablé en la posada y dije que si para el 23 no conseguía nada, me iba a pasar las fiestas con una amiga en Sao Paulo y luego, reorientaría mi viaje. Ahí cayó el regalito. Entró una nueva compañera a trabajar, ella era brasilera, creo que de Porto Alegre y ya había alquilado por medio de un contrato una casita, y me ofreció quedarme un tiempo hasta que consiga lugar. La casita era pequeña y de madera. Tenia espacio, eso era lo imporante. Me aclaró que sería temporal, que tenía que hablar con la dueña pero que por un tiempo no había problema, y que en año nuevo venían unas amigas, si no tenía problema en compartir, le dije que sin problema. Así el 25 de Diciembre me mudé.

En la posada hicimos una cena, entre los huéspedes y los funcionarios y luego después de las 11 PM nos fuimos a festejar al pueblo. A partir de ahí, mi amiga de cabecera y compañera de trabajo fue Silmara, la cocinera. Ella me invitó a pasar un rato a su casa y a compartir su mesa con ella y sus hijos adolescentes. Fue la navidad más atípica  y acogedora de mi vida. Con Sil, con Bárbara y Miguel, de 17 y 15 años, más tarde llegó su otra hija Bruna, que ya vivía con su novio, en otra casita. Ahí, todos juntos entre risas y comentarios, aprendiendo frases locales y escuchando en una vieja radio, una emisora de Angra Dos Reis, una canción que quedó en mi memoria como muchas otras, esta se llamaba Chora vagabundo, interpretada por el  grupo Revelaçao e Pique Novo. Así que cuando llegaba el estribillo, con caipirinha en mano, allí estábamos Sil, Bárbara, Bruna y yo…al ritmo de palmas entonando “chora vagabundo”.

Aquí va el tema, me encanta.

Así que ya el 25, tenía casita compartida. Mi compañera de trabajo y sus amigas de la universidad, pasamos varios días de charlas y compartir historias de universidad, viajes, años nuevos y amores pasados, cerveza y compañía agradable, esperando en breve el año nuevo brasilero, todos lejos de casa pero felices de estar ahí, entre bolsas de dormir, carpas sin desarmar, colchones, banquitos de madera, una cocinita con lo básico, pero que no falte la buena vibra. Ellas, 3 oceanógrafas, una experimentando la vida de la isla, otra a punto de ingresar a la marina brasilera, y la otra trabajando en Manaus, Amazonas, en el área de conservación de una parque nacional. También vinieron, la mamá de una de ellas y un amigo.

Navidad, días de lluvia y la charla en portugués, fueron mis atractivos turísticos de esa agradable semana.

Charlando en la casita, en un día de lluvia.

Charlando en la casita, en un día de lluvia.